El inicio

La gastronomía, la relación de cada sociedad con su forma de alimentación significa uno de los grandes patrimonios inmateriales que la mayoría de las culturas atesora como salvaguarda de la actividad humana. Esta riqueza, la mayoría de veces desapercibida para la sociedad que vive ritmos de gran intensidad, es de gran valor y cuenta mucho sobre la naturaleza de una determinada sociedad; somos lo que comemos, comemos lo que somos. La forma en la que producimos, transformamos, adquirimos e ingerimos los alimentos dibuja de forma clara la relación que mantenemos con la tierra y los valores sobre los que se rige nuestra alimentación, el comercio, la salud o la propia justicia social. Mientras para una parte del planeta comer es un acto casi inconsciente, accesible y casi anecdótico, para otra gran parte supone un reto diario.

El camino

Hemos tenido a través de nuestra carrera profesional la suerte de trabajar en toda la cadena de valor de la alimentación para poder precisamente atribuir un valor añadido a todo aquello que pasa por nuestros fogones. Los discursos de la alta cocina se sujetan sobre el esfuerzo de todos los actores que componen la constelación gastronómica de cada región. Desde los productores de ingredientes de origen agro ganaderos, hasta los ejemplos más avanzados en biotecnología alimentaria, el sistema alimentario conforma un ecosistema tan rico como sensible. Conocer las correspondencias que existen entre estos productos y los consumidores permite diseñar estrategias alimentarias con fines asociados a valores vigentes en el planeta.

La solución

¿Y si en vez del desafío o el problema, la cadena alimentaria fuera la solución? Resulta que nosotros hemos operado en una región del planeta en la que no solo comemos, sino que disfrutamos de ello y además alardeamos de la riqueza que la gastronomía significa para nuestra socio economía. Pero resulta que existen lugares que aún teniendo cocinas tan ricas y complejas como la nuestra, tienen un potencial de desarrollo muy grande y esta oportunidad, puede servir para generar desarrollo e integración social. Desde Imago, podemos diseñar junto a ALC y mediante la participación en plataformas de innovación social, diagnósticos y ejercicios de co creación para el desarrollo de iniciativas alimentarias a diferentes niveles; sector primario, secundario y terciario desde la perspectiva gastronómica. Estos ejercicios buscan diseñar, junto a las comunidades beneficiarias de los ejercicios de co creación, estrategias de transformación e integración donde las personas y los sistemas generan dinámicas de prosperidad.

La conclusión

Imago ha desarrollado junto a ALC y el UNDP (programa de las Naciones Unidas para el desarrollo) ha desarrollados sendos proyectos de plataformas de innovación abierta en el sur de Tailandia (provincias de Yala, Narathiwat y Pattani) y en el norte de Pakistán (Gilgit Baltistan -Karakoram-). En estos proyectos, Imago ha desarrollado una batería de propuestas de prototipos o iniciativas a través de las cuales impulsar los sistemas alimentarios de ambas regiones integrando diferentes niveles de participación establecidos por la estrategia de ALC (comunitarios, pequeña escala, mediana y gran escala, servicios y regulación). Esto a provocado por ejemplo el rediseño del espacio del mercado municipal de la ciudad de Yala (Yala City Market). Por otra parte y en colaboración con la ONG Entreculturas y el Ccaijo (Obra Apostólica de la Compañía de Jesús, Provincia de Perú), de la mano de La Fundación La Caixa, Imago está desarrollando un análisis e inventariado del patrimonio gastronómico de los distritos de Ocongate, Ccatca y Marcapata en la zona Andina del Perú. Este análisis tiene como finalidad trabajar en estrategias de promoción de la gastronomía y los quesos de la región. Para ello se sigue un programa de inventariado, contraste y co creación que concluirá con la elaboración estrategias sobre las que apuntalar mejoras socio económicas en la región.